01 17 19 CIENCIA y TECNOLOGIA como deberia comportarse un robot en la cola del supermercado

Un robot en el supermercado

¿Cómo debería comportarse un robot si algún día estuviera en la cola de un supermercado, entrara en un ascensor o se cruzara con una persona por la calle? Estas máquinas han venido para quedarse y, según apuntan los expertos, llegará el momento en el que estarán presentes en las situaciones más cotidianas. Cada vez más especialistas del sector se ponen preguntas de ese tipo y apuestan por el desarrollo de autómatas que se comporten de forma similar a los humanos para intentar que se integren mejor en la sociedad. ¿Hasta qué punto un robot puede ser capaz de percibir el mundo que lo rodea? ¿Llegará un día en el que ya no haya diferencia entre interactuar con un androide y con una persona? ¿Está la sociedad preparada para ello?
“Si los robots se mueven en nuestra sociedad, conducen en nuestras carreteras y trabajan en nuestras oficinas, es importante que las personas puedan predecir su comportamiento”, explica Reid Simmons, profesor del Instituto de Robótica de la Universidad Carnegie Mellon. Este investigador, que estudia la capacidad de interacción social de los autómatas, sostiene que hay dos formas de conseguirlo: “Una es hacer que los robots trabajen como cualquier máquina y las personas tengan que aprender cómo funcionan. La otra es hacer que directamente se comporten como personas para que no tengamos que aprenderlo”.
Simmons apuesta por la segunda y pone como ejemplo el comportamiento de las personas cuando se ponen a la cola de un supermercado o de una taquilla en una estación de tren. En estos casos, explica, cada uno sabe a qué distancia se tiene que poner para no incomodar a los demás y al mismo tiempo evitar que alguien se cuele. Si un robot estuviera en esta situación, debería saber hacer lo mismo: “Hay que analizar a qué distancia se debe poner el autómata de la última persona en la cola”. Esta forma de comportarse puede variar según el contexto cultural, afirma Simmons. Por eso, sería necesario entrenar al robot para que sepa adaptarse: “En una cola en Estados Unidos habría que dejar más espacio que en España”.
Uno de los objetivos principales de Amy Loufti, investigadora en el Centro de Sistemas de Sensores Autónomos Aplicados de la Universidad de Örebro en Suecia, es “que los robots tengan la capacidad de razonar sobre el mundo a su alrededor” y para ello sería útil “observar cómo las personas interactúan con los objetos”. Un aspecto de la interacción que le interesa especialmente es el desarrollo del lenguaje: “Cuando hablamos de un móvil, no nos referimos solo a la palabra. Tenemos un concepto de lo que es”. Loufti estudia cómo trasladar esta capacidad a las máquinas. “Los humanos interactúan con otros humanos hablando, es una forma natural de interacción y sería útil ver si funciona en los robots”, afirma.
la hora de interactuar con los humanos, también es importante la capacidad de un robot de moverse de forma natural. Así lo afirma Philippe Souères, director del departamento de robótica del Laboratorio de Análisis y Arquitectura de Sistemas en Toulouse, que desde 2006 trabaja con androides para que sus movimientos sean fluidos y seguros. Saber reproducir acciones complejas como saltar, correr o bailar aumentaría su potencial, explica Souères. “El sueño de los especialistas en robots humanoides es hacer que tengan estructuras similares a los músculos con las que ser más o menos flexibles dependiendo del momento”, afirma.
La adaptabilidad de los robots a múltiples contextos es un objetivo fundamental de la robótica blanda, una rama en fuerte expansión. Para los investigadores especializados en este área, una clave es desarrollar prototipos robóticos con materiales elásticos, de tamaño pequeño y aplicables a superficies rígidas.
Así se pueden crear modelos que cambian de función y posibilitar movimientos flexibles, afirman. “Esto hace que los robots sean más seguros y su uso, más personalizado y adaptable. Tanto niños como adultos o personas mayores pueden beneficiarse de ellos”, explica Jamie Paik, directora y fundadora de laboratorio de robótica reconfigurable del Instituto Federal Suizo de Tecnología.

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